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EL DESAFÍO

Dada la complejidad del funcionamiento de una central nuclear, existe una amplia variedad de productos químicos como lubricantes, pinturas, disolventes, antialgas, gasolinas, etc. con riesgos específicos diferentes y que deben ser almacenados de acuerdo a la legislación vigente respetando sus posibles incompatibilidades. Además, se debe tener en cuenta la manipulación de dichos productos así como los posibles residuos generados durante su utilización.

LA SOLUCIÓN

Se han construido dos contenedores con resistencia al fuego de 90 minutos con configuraciones interiores diferentes para poder almacenar los distintos tipos de productos y envases existentes en la central, así como los accesorios necesarios para su manipulación (mangueras, bombas, etc). Se han instalado módulos para colocar bidones de 200 litros en posición horizontal y estanterías adecuadas para almacenar los envases de seguridad.

LOS BENEFICIOS

Con esta solución se ha conseguido almacenar todos los artículos químicos en dos almacenes modulares, que pueden ser trasladados de lugar si fuera preciso. Están adaptados a las exigencias de funcionamiento de los diferentes grupos de trabajo que guardan sus productos en dichos almacenes sin necesidad de realizar costosas obras adicicionales de modificación de los edificios existentes con el fin de adecuarlos a la legislación vigente.

Nuclenor: la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) es una instalación dedicada a la producción de energía eléctrica con un generador de 466.000 kWh. La característica diferencial con respecto a las centrales térmicas o hidráulicas es el combustible utilizado, el uranio, y la forma de producción de calor, la fisión nuclear.

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