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Antes de quemarse, los leños para chimeneas u hogares se deben almacenar durante 3 o 4 años en un lugar bien ventilado y a salvo de lluvia o humedad. Sólo así la madera conserva entre el 15% y el 20% de humedad residual, lo que proporciona una calefacción excelente y una combustión poco contaminante.

Una combustión incorrecta usando leños húmedos puede provocar la formación de hollín y brea en el conducto. Esto sucede cuando de los productos de la combustión se desprenden continuamente la brea y los vapores condensados y se adhieren a las paredes de la chimenea. Esta masa es altamente inflamable y puede arder en cualquier momento. La quema de hollín puede originar una elevada formación de gases, y como resultado, provocar llamaradas de gran altura. El fuego se propaga rápidamente en el conducto de la chimenea y alcanzar temperaturas de hasta +1,400°C.

La humedad en la madera se puede medir con el instrumento de la gama Pocket Line testo 606-1/-2, con curvas características memorizadas para, p. ej., haya, pícea, alerce, roble, pino o arce. Tan solo hay que introducir en la madera los electrodos de la parte superior del instrumento y la humedad residual se muestra al instante en el visualizador.