5 preguntas que hacerte antes de comprar una transpaleta

Antes de comprar una transpaleta para el almacén es interesante conocer las diferencias entre las transpaletas manuales y eléctricas. Sin embargo, más importante aún es haber identificado las necesidades específicas de nuestro almacén. ¿Qué hay que considerar antes de comprar una transpaleta? Desgranamos las principales preguntas que hacerse antes de tomar la decisión.

 

1. ¿En qué instalaciones se va a usar la transpaleta?

Hay que estudiar las instalaciones donde se va a usar la transpaleta:

– ¿Se va a usar en el exterior o en interior?

En este sentido, existen modelos de transpaletas manuales o eléctricas fabricadas para ser utilizadas en exteriores, haciéndolas más resistentes a la intemperie. Además, son capaces de operar bajo condiciones climáticas adversas sin que ello comprometa a la seguridad del trabajador. La gran mayoría están preparadas para trabajar principalmente en el interior.

 

– ¿Qué dimensiones tiene el almacén?

Trabajar con una transpaleta manual supone un esfuerzo físico mayor para el empleado que puede ser excesivo si el almacén es de grandes dimensiones. Pero, por otro lado, las transpaletas eléctricas ocupan más sitio que las manuales. Por ello, esto puede representar un problema para almacenes con pasillos estrechos o pequeños.

 

Un empleado de almacén duda si utilizar una transpaleta manual u otro tipo de máquina

– ¿La mercancía requiere elevación?

Si el transporte de cargas también se realiza en vertical, es posible que te haga falta una transpaleta de tijera, que asegura una elevación de casi de 1 metro de altura dependiendo de las marcas. Existen modelos tanto manuales como eléctricos. Eso sí, si la altura de las estanterías es mayor, descartaremos la transpaleta y nos decantaremos por un apilador o carretilla elevadora como equipos de manutención.

 

 

– ¿El entorno cuenta con características especiales?

El material de que esté hecha la transpaleta determina su duración, pero también va a condicionar su vida útil el lugar donde se utilice. Por ejemplo, si se va a utilizar en un entorno corrosivo, es recomendable hacerse con una transpaleta fabricada en material ultrarresistente como el acero inoxidado galvanizado. Por otro lado, si las instalaciones requieren de unas condiciones higiénicas específicas, el plástico reforzado puede ser la opción más adecuada.

 

2. ¿Qué tipos de mercancías hay que transportar?

En este sentido, hay que analizar tanto el peso como el volumen de las cargas que se manejan en el almacén. El volumen determinará, por ejemplo, la longitud de las horquillas. Por otro lado, respecto al peso de la mercancía, las transpaletas eléctricas muestran una mayor capacidad de carga que las transpaletas manuales.

Por otro lado, para los casos de almacenamiento de productos heterogéneos, un subtipo interesante son las transpaletas de pesaje, que llevan una báscula incorporada para medir el peso de las cargas en las tareas de emisión y recepción de la mercancía.

 

3. ¿Qué exigencias formativas supone el tipo de transpaleta?

Las transpaletas manuales, al ser el formato más sencillo, no requieren de una gran formación previa para aprender a usarlas. Sin embargo, en el caso de las transpaletas eléctricas sí que se necesitan unas directrices específicas para cada modelo relativas a su manejo y, además, a la prevención de riesgos laborales relacionados con el uso de este tipo de equipos de manutención.

Hay que considerar este punto ya que supone una inversión en tiempo y esfuerzo para que la plantilla esté suficientemente preparada para utilizarlas en el almacén. ¿La empresa proveedora facilita este tipo de información? Se trata de una preguntar interesante que formular.

 

4. ¿Cuenta con funcionalidades que favorecen la seguridad y la ergonomía?

Esta pregunta está íntimamente relacionada con la anterior: ¿cómo afecta a la prevención de riesgos laborales la compra de un tipo de transpaleta o de otro? Existen modelos de transpaletas manuales que cuentan con una mayor o menor ergonomía. Tanto en los formatos manuales como en los automáticos, hay diferentes dispositivos de seguridad para el frenado y la elevación de la mercancía.

 

5. ¿Qué presupuesto manejas?

¿Tienes una perspectiva de ahorro a corto o largo plazo? Para responder, es crucial contar con una visión global. Solo así se puede evaluar el impacto que puede tener la compra de una transpaleta:

 

Una trabajadora del almacén habla con su compañero– ¿Qué inversión inicial quieres desembolsar?

La inversión que requiere una transpaleta manual cuenta con dos ceros (200 o 300 euros, aunque depende de las marcas y funcionalidades), mientras que la necesaria para comprar una transpaleta eléctrica está en el orden de los tres ceros (en torno a 2000 – 3000 euros, aunque depende de las marcas y prestaciones). Por ello, la barrera del desembolso inicial es menor para una transpaleta manual.

 

– ¿Cuál es el coste de mantenimiento?

Los costes de mantenimiento de la transpaleta manual son bastante menores que los de las transpaletas eléctricas, que tienen un mayor número de componentes automáticos. En este sentido es interesante preguntar a los proveedores de transpaletas sus políticas en cuanto al mantenimiento de las mismas tanto en cuestión de garantía como de mantenimiento preventivo.

 

– ¿A cuánto asciende el potencial ahorro de tiempo o mejora de la productividad?

Finalmente, a pesar de que las transpaletas eléctricas llevan asociados unos mayores costes a nivel de desembolso inicial y de mantenimiento, es también necesario calcular el potencial impacto de la versión automática en el desempeño de las tareas de transporte.

 

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