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El vehículo de guiado automático (AGV) recibe órdenes mientras circula por las instalaciones a través de tags situados en el suelo a lo largo de la ruta. Estos tags son leídos por el AGV, el cual utiliza su información para realizar diferentes funciones.

La parte fácil de usar de este sistema se puede encontrar en el hecho de que el operario de la planta puede modificar cada tag en pocos segundos sosteniendo su smartphone encima del tag, cambiando así la ruta, velocidad o cualquier instrucción.

El director general de Kivnon, Juan Prieto, destaca que este sistema genera enormes beneficios para sus clientes. En primer lugar, la instalación del circuito en la fase inicial de cada proyecto puede ser realizada en su totalidad por el propio cliente. Esto significa una importante reducción de costes en la puesta en marcha de cualquier proyecto.

La segunda ventaja que ofrece es la flexibilidad para realizar todo tipo de cambios en el circuito en cualquier momento del día sin la intervención de Kivnon. Y, como tercera, la facilidad de mantenimiento e instalación de todo el sistema.

Kivnon enfoca su filosofía al desarrollo de productos altamente innovadores y fáciles de usar. Por lo tanto, este producto se adapta perfectamente en el plan a largo plazo de la empresa para hacerla líder en innovación y soluciones de fácil uso y en la reducción de costes gracias a sus AGVs y sus productos relacionados.

El mercado de AGVs se está desarrollando a un alto ritmo debido a la reducción de costes, espacios y procesos que se pueden establecer. Kivnon continúa desarrollando soluciones que ayudaran a sus clientes con su progreso.