A raíz de la crisis sanitaria que estamos viviendo, están siendo muchas las iniciativas que han surgido para ayudar a los sanitarios, a todos aquellos trabajadores que garantizan el suministro de bienes esenciales y a los colectivos más vulnerables.

En Nortpalet queremos aportar nuestro granito de "plástico" poniendo en marcha el Proyecto Colaborativo HOPE. Nuestro equipo se ha unido para desarrollar en tiempo record un dispositivo "HOPE´N DOOR" que permite abrir cualquier tipo de puerta de manilla sin la necesidad de usar las manos.

La OMS ha indicado que el contacto con superficies de uso frecuente, como puede ser la manilla de una puerta es una de las principales fuentes o vías de contagio. Y hemos querido buscar una solución destinada fundamentalmente para las residencias de nuestros mayores, puesto que son el colectivo más vulnerable.

El proyecto HOPE pretende ser un todo ejemplo de colaboración, responsabilidad social y solidaridad; la empresa Izertis ha aportado la identidad visual, la ingeniería Donetec ha contribuido con las primeras bobinas de PLA para la impresión 3D, y queremos que todo el que quiera pueda unirse y participar. El proyecto HOPE no tiene límites ni fronteras, y esperamos que mediante una cadena de solidaridad pueda ser de todos. Juntos podemos conseguirlo.

Los planos del dispositivo y las instrucciones de montaje están en nuestra web a disposición de todo el que quiera contribuir en el proyecto y llevar la esperanza a nuestras residencias de mayores. Para iniciar la cadena de solidaridad, donaremos bobinas de impresión 3D (hasta finalizar las existencias) a todos aquellos makers que quieran sumarse al proyecto y hacer llegar sus dispositivos a las residencias de mayores de su entorno.

La historia del dispositivo HOPE' N DOOR

Queremos que el dispositivo tenga un significado y que transmita un mensaje de ánimo que ayude a nuestros mayores a seguir adelante con esperanza para superar esta crisis sanitaria que tanto les está afectando. Queremos que se sientan orgullosos de nuestra generación que ha cogido su relevo.

En los últimos días, la imagen del arcoíris se ha convertido en todo un símbolo de esta crisis. Representa un mensaje de esperanza y colaboración ahora que la situación nos obliga a estar distanciados. Esta idea nació en 1961 en Italia junto con la palabra PEACE, en un movimiento denominado ‘Pace da tutti i balconi' (Paz desde todos los balcones) y que ha vuelto a resurgir a raíz del COVID-19. La imagen evoca como después de la tormenta siempre llega la calma, un puente que une la distancia entre dos sonrisas. Nuestros hijos han elegido esta imagen en sus dibujos para recordarnos que Todo va a salir bien.