EL MARKETPLACE INDUSTRIAL
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Envases ecológicos, el futuro de la industria

28/09/2016, Cornellà de Llobregat (Barcelona)

Es notable la tendencia actual que toman la mayoría de empresas en cuanto a responsabilidad social. La problemática del medio ambiente es una de las preocupaciones que más interés cosecha, incluso a gobiernos y otro tipo de organizaciones.

 

La necesidad de preservar el medio en el cual vivimos es la razón por la cual en los últimos años se han realizado infinidad de cambios en los métodos de producción, distribución y almacenaje de cualquier empresa industrial. Hoy en día, el consumo creciente de envases y embalajes derivado de las etapas de transporte, distribución y uso conlleva un incremento en la cantidad de residuos sólidos generados. Por otra parte, una serie de exigencias impuestas a los envases y embalajes por parte de los distintos agentes económicos que componen la cadena del envase (productores de envases, envasadores, distribuidores y consumidor final) constituyen un auténtico motor para el desarrollo de nuevos materiales en este sector.

En el ámbito del embalaje, el proceso de producción de envases, también conocido como Packaging, se ha visto marcado por el aumento de la demanda de envases de tipo ecológico, es decir, que sean reciclables, económicos y durante el proceso de fabricación no contaminen el medio ambiente. Esta tendencia de carácter ecológica fue la que animó la creación y fundación de la organización Ecologico Packaging Sdn Bhd (ELPSB) el año 2004 con la pretensión de introducirse en el negocio de la ecología sostenible, una industria que ha ido en aumento de manera progresiva. Este ejemplo de empresa fue la primera compañía de Malasia y de las primeras en el mundo en producir productos para envasar a partir del aceite de la fibra de palma. Este óleo es de origen vegetal y se obtiene de la fruta de la palma originaria de África occidental que, actualmente, se cultiva en otros continentes. La labranza en Malasia (Asia) es de gran importancia económica, puesto que provee la mayoría de aceite de palma a nivel mundial. El material de envase y embalaje que se produce a partir del aceite de palma es biodegradable, además, su producción y uso no daña al medio ambiente. Estos productos reciben el nombre de polímeros degradables.

Podemos describir los polímeros degradables como aquellos que sufren un cambio significativo en su estructura química en condiciones ambientales específicas. Estos cambios se traducen en una pérdida de propiedades físicas. En este apartado, podemos indicar distintos tipos de degradaciones como la biodegradación, al ser expuesto a radiaciones solares, degradación por reacciones de oxidación, entre otras. Los polímeros biodegradables, como se ha indicado anteriormente, sufren reacciones de degradación por efecto de microorganismos naturales como bacterias, hongos y algas. Por esta razón, su utilización no supone peligro para la preservación del medio, puesto que su descomposición sigue un proceso totalmente natural.

Desgraciadamente, los materiales más empleados dentro del sector de envase y embalaje son los polímeros producidos a partir del petróleo, debido a su disponibilidad en grandes cantidades, su bajo coste y sus buenas propiedades funcionales. Los materiales más utilizados, polipropileno (PP) y polietileno (PE), con un 22% y 37% de la demanda mundial, no son biodegradables ni compostables, por lo que pueden llegar a generar problemas de contaminación si no son gestionados adecuadamente.

Según Ecoembes, el aumento en la generación de residuos de envase debido al cambio de hábitos de consumo -mayor esperanza de vida, incorporación de la mujer al mundo laboral e incremento del poder adquisitivo- y a la disminución del número de miembros por hogar -aumento de hogares unipersonales- es la tendencia que se observa en España y en el resto de países europeos. Por lo tanto, el consumo de kilogramo de material de envase por habitante se ha visto incrementado desde 1995 y se prevé un aumento del mismo hasta el año actual, alcanzándose los 7,2 kg de envase flexible por habitante (Freedonia 2006).

Esta realidad se ve acentuada por la falta de sensibilización del consumidor en la última década, aunque las campañas de concienciación empiezan a dar sus frutos. Un ejemplo muy claro son los supermercados, estos centros comerciales han acercado al cliente el pretexto de concienciación ecológica a través del fomento de bolsas de transporte ecológicas. Carrefour España es la cadena de hipermercado referente en actuaciones contra cualquier caso que afecte a la ecología. A través de su marca Carrefour Ecoplanet, Carrefour ofrece una serie de artículos que buscan fomentar entre los consumidores la defensa del medio ambiente, la reducción de la contaminación y la adecuada gestión de los recursos naturales. Pero la iniciativa que ha calado más hondo en los usuarios de a pie ha sido la distribución de bolsas de compra reutilizables, fomentado por el su propio departamento de Calidad y Desarrollo Sostenible. Además, también se ha puesto al alcance de los clientes la compra de bolsas fabricadas con aceite de palma que se pueden adquirir por un precio simbólico en el momento de pasar por caja.

Modificar los hábitos de conducta de los consumidores no es una tarea fácil, puesto que también se debe instar a reutilizar y reciclar, acciones que facilitan la sostenibilidad ecológica. Pero el aumento en la cantidad de residuos debe ser controlado y, para ello, se nos plantean diversas estrategias con el fin de disminuir la cantidad de residuos a gestionar. Parece que el progreso de la industria se encuentra en la priorización de materiales para envase y embalaje que ayuden a seguir la tendencia ecologista que nos depara el futuro. Además, seguir esta filosofía es un punto a favor en cuanto a imagen corporativa para las empresas que reflejen sensibilización y concienciación con nuestra Madre Tierra.

 

Por Víctor Cardona Hita